La estabilidad en los precios de los combustibles en la República Dominicana podría llegar a su fin en el corto plazo, ante la creciente presión internacional y el alto costo fiscal que implica mantenerlos congelados.
Tras varias semanas sin variación en los precios, el Gobierno ha tenido que asumir un fuerte subsidio para evitar alzas en la gasolina, el gasoil y el gas licuado de petróleo (GLP). Solo en el último mes, el Estado ha destinado más de RD$6,486 millones para contener el impacto del mercado internacional.
Subsidio bajo presión
El ritmo de gasto ha sido tan acelerado que ya se ha consumido más de la mitad de los recursos previstos para todo el año en apenas 30 días, lo que evidencia la dificultad de sostener esta política por más tiempo.
En la última semana, el subsidio superó los RD$1,900 millones, reflejando el incremento constante en los costos de importación de los combustibles.
Impacto del mercado internacional
El alza en los precios del petróleo responde, en gran medida, a tensiones geopolíticas que han sacudido el mercado energético global, elevando los costos de los derivados que importa el país.
Aunque el subsidio ha servido como un amortiguador para proteger el poder adquisitivo de la población y evitar aumentos en el transporte y los alimentos, también representa una carga creciente para las finanzas públicas.
Ajustes serían inevitables
Ante este panorama, expertos y autoridades coinciden en que el actual esquema tiene límites claros. La sostenibilidad del subsidio dependerá de la evolución del mercado internacional, pero todo apunta a que el Gobierno deberá aplicar ajustes en los precios de los combustibles si la tendencia alcista continúa.
El desafío radica en encontrar un equilibrio entre proteger a los consumidores y garantizar la estabilidad fiscal, en un contexto global marcado por la volatilidad del petróleo.
Un escenario de incertidumbre
La situación no es exclusiva de República Dominicana. En distintos países, los precios de los combustibles han mostrado aumentos significativos, reflejando la presión de los mercados internacionales y la incertidumbre geopolítica.
Mientras tanto, las autoridades dominicanas continúan evaluando medidas para mitigar el impacto, conscientes de que cualquier ajuste tendrá efectos directos en la economía nacional y en el costo de vida de la población.