La historia de Ernick Zorrilla es una muestra de perseverancia y transformación. De servir tragos en una discoteca a representar a la República Dominicana en el bádminton internacional, el joven atleta ahora apunta a lo más alto: una medalla de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.

🍸 De la noche a la cancha

Originario de Bayaguana, en Monte Plata, Zorrilla tuvo un inicio humilde en el deporte, aprendiendo a jugar gracias a un amigo de la infancia. Sin embargo, su carrera se vio interrumpida cuando, a los 18 años, tuvo que dedicarse a trabajar como bartender durante más de tres años.

“Había días que salía a las 3 o 4 de la madrugada”, recordó sobre su etapa en la discoteca, donde el deporte pasó a un segundo plano.

🔄 El regreso que cambió todo

El punto de inflexión llegó cuando fue motivado a competir nuevamente en un torneo local, donde logró un segundo lugar que reavivó su pasión por el bádminton. A partir de ahí, retomó los entrenamientos con disciplina y comenzó a abrirse paso en competencias internacionales.

Con el tiempo, logró representar al país en torneos en Europa y formar una sólida dupla junto a su compañero Víctor Ovalles.

💪 Disciplina y sacrificio

Hoy, su rutina es completamente distinta. Alejado de la vida nocturna, Zorrilla se enfoca en entrenamientos, estudios y competencias, consciente de que el alto rendimiento exige sacrificios.

“Salimos poco, porque el alcohol y el ‘parrandeo’ no son buenos para un atleta”, afirmó.

🌍 Un futuro prometedor

Entre sus logros recientes, destaca su clasificación al Mundial de Playa en Dubái, un paso importante en su carrera deportiva. Pero su objetivo principal está claro: brillar en casa durante los Juegos Centroamericanos.

🇩🇴 Más que un atleta, una inspiración

La historia de Ernick Zorrilla refleja el poder de las segundas oportunidades y la disciplina. Su evolución, de la barra de un bar a las canchas internacionales, lo posiciona como una de las nuevas figuras del deporte dominicano.


🧩 Un sueño en construcción

Con la mirada puesta en el oro, Zorrilla representa no solo una promesa del bádminton, sino también un ejemplo de superación que inspira a toda una generación de jóvenes atletas en República Dominicana.