Santo Domingo, República Dominicana.– Nueve años después del asesinato de Emely Peguero, el caso continúa ocupando un lugar doloroso en la memoria colectiva de la República Dominicana y permanece como uno de los hechos criminales que mayor conmoción provocaron en el país.

Emely tenía apenas 16 años y cinco meses de embarazo cuando desapareció en agosto de 2017. El 23 de agosto salió de su residencia en Cenoví, provincia Duarte, junto a quien era su pareja, Marlon Martínez, bajo el argumento de que acudirían a realizarse unos análisis médicos. Sin embargo, la adolescente nunca regresó a su hogar.

Nueve días de angustia y búsqueda

Durante nueve días, familiares, autoridades y ciudadanos participaron en una intensa búsqueda que mantuvo al país pendiente de cada avance del caso.

El 31 de agosto de 2017, la investigación dio un giro definitivo cuando el cuerpo de Emely fue encontrado dentro de una maleta en una zona de Cayetano Germosén, provincia Espaillat. Para entonces, Marlon Martínez y su madre, Marlin Martínez, ya habían sido detenidos.

Las investigaciones establecieron que la adolescente murió luego de sufrir golpes y lesiones durante un procedimiento clandestino para interrumpir su embarazo.

Un proceso judicial seguido por todo el país

El crimen provocó una enorme reacción social y mantuvo durante meses la atención sobre el proceso judicial.

En noviembre de 2018, el Segundo Tribunal Colegiado de San Francisco de Macorís condenó a Marlon Martínez a 30 años de prisión, tras encontrarlo culpable de homicidio voluntario, actos de barbarie y otros delitos relacionados con el caso.

En esa misma sentencia, Marlin Martínez fue condenada inicialmente a cinco años por sustracción de la menor y ocultamiento del cadáver, además de establecerse una indemnización de RD$20 millones a favor de los familiares de Emely.

Posteriormente, la Corte de Apelación mantuvo la condena de 30 años contra Marlon, pero redujo a dos años la pena de Marlin. En diciembre de 2020, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia confirmó finalmente ambas condenas.

Marlin Martínez recuperó su libertad en septiembre de 2020, luego de cumplir la pena que le fue impuesta.

Un caso que dejó huellas

El asesinato de Emely Peguero trascendió las páginas de sucesos y se convirtió en un símbolo del reclamo social frente a la violencia contra adolescentes y mujeres.

Su muerte también generó discusiones sobre la protección de las menores embarazadas, la violencia de género, la responsabilidad familiar y la necesidad de fortalecer las herramientas de prevención e investigación de este tipo de delitos.

A nueve años del crimen, el marco jurídico dominicano también ha experimentado cambios importantes. El nuevo Código Penal contempla expresamente el feminicidio y establece circunstancias agravantes cuando la víctima es adolescente o se encuentra embarazada.

La historia de Emely permanece así como una herida que todavía no desaparece de la memoria nacional. Su nombre continúa siendo recordado cada 31 de agosto, no solo por la tragedia que sufrió, sino también por el llamado a evitar que otras adolescentes sean víctimas de hechos similares.