SANTO DOMINGO, República Dominicana.— El presidente de la República, Luis Abinader, asumió este domingo la presidencia del Partido Revolucionario Moderno (PRM) para el período 2026-2030, en un momento considerado clave para la organización oficialista y sus aspiraciones de cara a los próximos procesos electorales.
La llegada de Abinader a la conducción formal del PRM marca una nueva etapa para el partido, que ahora deberá combinar la gestión de gobierno con el fortalecimiento de sus estructuras internas y la construcción de una organización preparada para los desafíos políticos que se avecinan.
Durante el acto de juramentación, el mandatario asumió la responsabilidad de conducir los destinos de la principal organización política del Gobierno, acompañado por los nuevos integrantes de la dirección nacional.
La nueva estructura partidaria tiene entre sus principales figuras a Deligne Ascención, como primer vicepresidente ejecutivo, y Juan Garrigó Mejía, como secretario general.
Abinader llega a la presidencia del PRM con el reto de mantener la unidad interna, fortalecer la organización territorial y garantizar la renovación de sus cuadros, especialmente en un escenario en el que comienzan a tomar fuerza las discusiones políticas con miras a las elecciones de 2028.
El nuevo liderazgo también tendrá que manejar las diferentes aspiraciones que surgirán dentro del partido, procurando que las legítimas expectativas de dirigentes y militantes se mantengan dentro de un ambiente de unidad y disciplina partidaria.
Para el PRM, esta etapa representa además una oportunidad para revisar sus estructuras, conectar con sus bases y mantener el respaldo ciudadano que le permitió alcanzar el poder en 2020 y posteriormente continuar al frente del Gobierno.
Con Abinader al frente de la organización, el PRM entra en una fase en la que partido y Gobierno deberán mantener una coordinación estratégica, sin perder de vista las demandas de una sociedad que reclama resultados, transparencia y soluciones a sus principales necesidades.
La mirada política comienza, inevitablemente, a dirigirse hacia el 2028. Sin embargo, el desafío inmediato para Abinader será consolidar la unidad del PRM, fortalecer su institucionalidad y conducir una organización que, por primera vez, enfrenta el reto de preparar su relevo político desde el ejercicio del poder.
La nueva dirección perremeísta tiene por delante cuatro años para demostrar que el PRM puede crecer y renovarse sin perder la cohesión que ha caracterizado su desarrollo desde su fundación.