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Un nuevo escándalo sacude el sistema judicial dominicano tras revelarse que el fiscal Aurelio Valdez Alcántara es acusado de presuntamente exigir un soborno millonario a una persona bajo investigación.

De acuerdo con el expediente del Ministerio Público, el funcionario habría solicitado inicialmente la suma de 200 mil dólares, además de un vehículo de lujo marca Mercedes Benz y un reloj Rolex como parte de un supuesto acuerdo ilícito. 

Una negociación irregular

Las autoridades indican que, durante el proceso, el monto exigido fue reducido a 150 mil dólares, lo que evidencia una presunta negociación directa entre el fiscal y el investigado.

El caso tomó un giro contundente cuando el imputado fue arrestado en flagrante delito mientras recibía 10 mil dólares en efectivo, en una operación controlada previamente autorizada por un tribunal. 

Este elemento se ha convertido en una de las principales pruebas dentro del expediente acusatorio.

Investigación de alto nivel

La investigación está siendo dirigida por la Procuraduría General de la República, encabezada por la procuradora Yeni Berenice Reynoso, junto al director de Persecución, quienes han reiterado una política de “cero tolerancia” frente a actos de corrupción dentro del sistema judicial. 

Las autoridades califican el caso como grave, debido a la posición que ocupaba el imputado dentro del Ministerio Público, organismo encargado precisamente de perseguir delitos.

Solicitan prisión preventiva

En el ámbito judicial, el Ministerio Público solicitó un año de prisión preventiva como medida de coerción contra el fiscal, mientras se profundizan las investigaciones.

El expediente, que consta de decenas de páginas, fue depositado ante la jurisdicción competente, donde se conocerá en los próximos días la solicitud formal.

Golpe a la credibilidad institucional

Este caso vuelve a poner en el centro del debate la transparencia y la ética dentro de las instituciones encargadas de impartir justicia.

Sectores de la sociedad han reaccionado con preocupación, señalando que este tipo de hechos afecta la confianza ciudadana y refuerza la necesidad de sanciones ejemplares.

Mientras tanto, las autoridades aseguran que el proceso seguirá su curso con firmeza, en un intento por enviar un mensaje claro contra la corrupción, incluso dentro de sus propias filas.