La renovación de las autoridades internas del Partido Revolucionario Moderno (PRM) ha colocado la Secretaría General en el centro de la disputa entre los principales proyectos presidenciales de la organización oficialista, convirtiendo ese cargo en una pieza clave dentro de la carrera hacia las elecciones de 2028.
A pocos días de que el PRM defina su nueva dirección partidaria, distintos sectores internos han comenzado a mover fichas para asegurar espacios de poder que les permitan fortalecer sus estructuras políticas y ampliar su influencia dentro del partido. La Secretaría General, actualmente ocupada por Carolina Mejía, es vista como una posición estratégica para el control organizativo y electoral de la organización.
La situación surge en medio del proceso de reforma estatutaria y de la convocatoria a una convención nacional extraordinaria que escogerá nuevas autoridades por un período transitorio de dos años. La propuesta dejó sin efecto la idea de extender el mandato de las actuales autoridades, lo que obligará a dirigentes con aspiraciones presidenciales a abandonar posiciones clave dentro de la estructura partidaria.
Entre los principales actores mencionados en la dinámica interna figuran los proyectos vinculados a David Collado, Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón, Carolina Mejía, Wellington Arnaud y otros dirigentes que buscan consolidarse como opciones presidenciales del oficialismo para el período posterior al presidente Luis Abinader, quien no podrá optar por un nuevo mandato consecutivo.
Además de la disputa por la Secretaría General, las negociaciones internas también se extienden a otros espacios de poder, incluyendo la elección de los bufetes directivos del Senado y la Cámara de Diputados, donde las distintas corrientes buscan asegurar aliados y posiciones de influencia de cara a la futura competencia presidencial.
La próxima reunión del Comité Nacional del PRM deberá aprobar la agenda de renovación partidaria, definir la modalidad de elección de las nuevas autoridades y fijar las fechas de las convenciones extraordinaria y ordinaria. Con ello, el partido oficialista entrará formalmente en una etapa de reconfiguración interna que muchos interpretan como el verdadero punto de partida de la lucha por la candidatura presidencial del 2028.
El proceso refleja cómo la batalla por la sucesión dentro del PRM ya no se limita a las encuestas o a la proyección pública de los aspirantes, sino que también se libra en el terreno de la organización partidaria, donde el control de las estructuras internas podría resultar determinante para definir quién llegará con mayor fortaleza a la contienda presidencial.