El presidente de Estados Unidos aplazó por cinco días posibles ataques contra infraestructura iraní, mientras asegura que existen conversaciones “productivas”, aunque Teherán lo niega.
Washington.– El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió extender el ultimátum impuesto a Irán y aplazar por cinco días los ataques previstos contra su infraestructura energética, en lo que representa un giro inesperado en medio de la creciente escalada militar en Medio Oriente.
La decisión fue anunciada pocas horas antes de que venciera el plazo inicial de 48 horas que Washington había dado a Teherán para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el transporte mundial de petróleo.
De la amenaza al compás de espera
Trump había advertido que, si Irán no permitía el libre tránsito por esta vía marítima, Estados Unidos atacaría y “destruiría” sus centrales eléctricas, en una medida que habría elevado significativamente el conflicto.
Sin embargo, el mandatario optó por dar un margen adicional, asegurando que se han producido conversaciones “muy buenas y productivas” con el gobierno iraní, lo que podría abrir la puerta a una solución diplomática.
A pesar de estas declaraciones, autoridades iraníes han negado la existencia de negociaciones directas o indirectas con Washington, manteniendo una postura desafiante frente a las presiones estadounidenses.
Un conflicto que impacta al mundo
La crisis se enmarca en el conflicto iniciado el 28 de febrero tras ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, que han dejado miles de víctimas y han sacudido el equilibrio geopolítico de la región.
Uno de los puntos más críticos ha sido el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del petróleo mundial. Su bloqueo parcial por parte de Irán generó fuertes tensiones en los mercados energéticos y temores de una crisis económica global.
Reacciones y amenazas cruzadas
Irán ha respondido al ultimátum con advertencias contundentes, incluyendo posibles ataques a infraestructuras energéticas de Estados Unidos y sus aliados en la región, así como el cierre total del estrecho si se concreta una ofensiva militar.
Además, el país persa ha advertido que actuaría “sin restricciones” en caso de una escalada, lo que aumenta el riesgo de un conflicto de mayor alcance en Medio Oriente.
Mercados reaccionan con cautela
El anuncio del aplazamiento tuvo efectos inmediatos en la economía global: los precios del petróleo registraron caídas significativas y los mercados bursátiles mostraron señales de recuperación ante la posibilidad de una distensión temporal.
Escenario incierto
Aunque la extensión del ultimátum abre una ventana para el diálogo, la situación continúa siendo altamente volátil. Mientras Estados Unidos insiste en condiciones que incluyen cambios en la política nuclear y militar iraní, Teherán exige la retirada de fuerzas estadounidenses de la región y compensaciones por los daños sufridos.
El desenlace de estas negociaciones en los próximos días será determinante para definir si la crisis avanza hacia una solución diplomática o se intensifica en un conflicto de mayor escala con repercusiones globales.