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Al menos 70 personas, incluidos varios niños, murieron en una brutal masacre perpetrada por bandas armadas en Haití, en uno de los episodios más sangrientos registrados recientemente en el país caribeño.

El ataque ocurrió en la comunidad de Jean Denis, en el departamento de Artibonito, donde el grupo criminal conocido como “Gran Grif” irrumpió durante la madrugada del domingo, desatando una ola de violencia que dejó además unos 30 heridos y miles de desplazados. 

Ataque coordinado y sin escape

Según informes de organizaciones locales, los atacantes iniciaron la ofensiva entre las 3:00 y 4:00 de la madrugada, bloqueando las principales vías de acceso para impedir la llegada de las fuerzas de seguridad.

Durante la incursión, los miembros de la banda incendiaron al menos 50 viviendas, obligando a más de 6,000 personas a huir de la zona en medio del caos y el miedo. 

Testigos describen escenas de terror, con disparos indiscriminados y comunidades enteras abandonadas ante el avance de los grupos armados.

Cifras que reflejan una crisis profunda

Aunque organizaciones de derechos humanos elevan la cifra de víctimas a 70 fallecidos, las autoridades haitianas han reportado números menores de forma preliminar, lo que evidencia la dificultad para verificar datos en medio del colapso institucional y la inseguridad en el territorio.

Este nuevo hecho se suma a una ola de violencia que mantiene a Haití bajo el control de bandas criminales en gran parte de su territorio, incluyendo zonas fuera de la capital.

De hecho, informes recientes indican que estos grupos armados han expandido su dominio y continúan ejecutando ataques masivos contra la población civil, consolidando su poder en regiones estratégicas. 

Una tragedia que se repite

El grupo “Gran Grif”, señalado como responsable de esta masacre, ha estado vinculado a múltiples ataques violentos en los últimos años, incluyendo asesinatos, secuestros y desplazamientos forzados de comunidades enteras.

La recurrencia de estas acciones evidencia la incapacidad del Estado haitiano para contener a las bandas, en un contexto marcado por la debilidad institucional y la falta de control territorial.

Llamado urgente a la comunidad internacional

Organizaciones humanitarias han alertado sobre la gravedad de la situación y han solicitado una intervención más efectiva para proteger a la población civil, que sigue siendo la principal víctima de esta crisis.

Mientras tanto, miles de familias enfrentan el desplazamiento, la pérdida de sus hogares y el trauma de una violencia que parece no tener fin.