El Gobierno de Cuba acusó este martes a Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de cometer un “acto de guerra y genocidio” mediante el endurecimiento del bloqueo energético y económico impuesto sobre la isla.
Durante una intervención en el Consejo de Seguridad de la ONU, el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, denunció que las restricciones impulsadas por Washington han agravado la crisis energética y humanitaria que atraviesa el país, afectando servicios esenciales como hospitales, transporte, suministro de agua y alimentación.
Rodríguez calificó las medidas estadounidenses como un “cerco” que busca provocar un cambio de régimen en Cuba, asegurando que las sanciones tienen consecuencias directas sobre la población civil. Además, pidió a la comunidad internacional intervenir para evitar una mayor escalada de tensiones entre ambos países.
A pesar de las fuertes acusaciones, el funcionario cubano afirmó que La Habana mantiene disposición de dialogar con Washington para buscar soluciones diplomáticas a la crisis.
Las declaraciones se producen en medio de un contexto de creciente presión de Estados Unidos sobre el gobierno cubano, incluyendo nuevas sanciones económicas, restricciones energéticas y procesos judiciales contra figuras vinculadas al régimen de la isla.
En los últimos meses, organismos internacionales y expertos de derechos humanos han advertido que el endurecimiento de las sanciones podría provocar graves consecuencias humanitarias en Cuba, especialmente por la escasez de combustible, apagones prolongados y dificultades en el sistema sanitario.