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Los equipos de rescate mantienen una carrera contrarreloj para localizar sobrevivientes entre los escombros que dejaron los dos fuertes terremotos que sacudieron a Venezuela, mientras familiares de las víctimas permanecen en las zonas afectadas con la esperanza de encontrar con vida a sus seres queridos.  

Las labores de búsqueda se concentran principalmente en los estados de La Guaira y Caracas, donde decenas de edificios colapsaron tras los sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 registrados el pasado 24 de junio. Equipos especializados, voluntarios y personal de emergencia trabajan con maquinaria pesada y unidades caninas para remover los escombros.  

El balance oficial continúa aumentando. Las autoridades venezolanas informaron que al menos 235 personas han fallecido, más de 4,300 resultaron heridas y cientos permanecen desaparecidas o atrapadas bajo las estructuras derrumbadas. Además, se reportan más de 250 edificaciones afectadas y miles de familias damnificadas.  

La tragedia ha generado una amplia respuesta internacional. Diversos países y organismos han enviado equipos de rescate, ayuda humanitaria y asistencia médica para apoyar las operaciones de búsqueda y atender a la población afectada durante las primeras horas, consideradas cruciales para encontrar sobrevivientes.  

Mientras continúan las réplicas y la evaluación de daños, las autoridades mantienen el llamado a la población a permanecer alerta y seguir las recomendaciones de los organismos de protección civil, en medio de una de las peores catástrofes naturales registradas en Venezuela en las últimas décadas.